| Adrenalina Pura |
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Caronienlacancha.com / Julio César Navarro CNP 11.651
A LA TERCERA VA LA VENCIDA.- La final añorada por todos los amantes del béisbol comienza mañana en Valencia. Si señor, luego de trece años, nuevamente los dos grandes rivales de nuestra pelota profesional vuelven a verse en el diamante, para dirimir supremacías y decidir cuál de los dos representará a Venezuela en la Serie del Caribe de febrero próximo en Margarita.
Cualquiera de los dos tendrá la difícil misión de defender el cetro conquistado por los Tigres de Aragua en la Serie pasada. Llegó el momento de paralizar el país por siete días si la serie llega a esa cantidad de juegos. A partir de mañana el mayor porcentaje de diálogo entre quienes vivimos en esta patria amada será en torno al béisbol. La pelota volverá a juntar a políticos, estudiantes, obreros, amas de casa, magnates y trabajadores informales, para “sacarse la piedra” unos a otros, elogiando lo bueno de sus equipos. Pero lo cierto del caso es que esta final luce muy pareja para melenudos y filibusteros.
PAPEL AGUANTA TODO.- Así dice un viejo refrán criollo, alegando que usted puede escribir cualquier cosa aunque no sea verdad. Llevando ésta máxima al contexto actual de nuestra pelota, podemos inferir que en el papel -a mi juicio- luce con mejores opciones de alzarse con el trofeo el equipo de la capital de la República. Pero como eso es estrictamente en el papel, hay que esperar la concreción del último out de cada juego para saber qué pasó en cada uno de los desafíos de estas dos escuadras que galoparon la ronda eliminatoria. Cada encuentro Caracas-Magallanes es una caja de sorpresas.
Creo que los Leones reúnen en estos momentos mejor cuerpo de lanzadores y mayor productividad al bate. Considero que en esta instancia que comienza mañana se verá con precisión la falta que harán Pablo Sandoval y Elvis Andrus. El despertar del bate de Carlos Maldonado, Wilson Ramos, José Castillo y Jesús Guzmán, más el oportunismo de Jackson Melián, Luis Maza y Gregorio Petit, y la adhesión de los lanzadores Ramón Ortiz y Jason Standridge, pudiera ser determinante en la victoria capitalina.
TROPIEZO INICIAL.- Comenzó el torneo Clausura del fútbol casero y a nuestro Mineros de Guayana no le fue nada bien. Pudiera algún fanático elemental del balompié venezolano considerar que un empate no es malo, porque el equipo no pierde los tres puntos en disputa, pero lo cierto es que la negriazul dejó escapar dos tantos que pudieran repercutir negativamente al final del camino, cuando sea necesario sacar las cuentas de rigor. Mineros jugó a nada el domingo pasado ante su primer rival -directo además en sus pretensiones coperas- el C.D Lara. Un primer tiempo para el olvido y un segundo en el que sólo el zapatazo de Agnel Flores dio alegría al escaso público presente el CTE de Puerto Ordaz.
Se notó desde las tribunas que a los jugadores del equipo negriazul les faltó entrega. Ojalá esto haya sido producto del típico encuentro inicial en el que los jugadores aun no se han encontrado con la forma ideal y están todavía “duros” de la pretemporada vivida. De no ser así, y el cuadro minerista no muestra mejoría en ese sentido, habría que revisar profundamente la conformación del cuadro. Siempre he sido defensor de la labor de los técnicos, argumentando que en definitiva ellos no juegan. Quienes tienen la responsabilidad de meter la pelotita e impedir que se la metan, son los jugadores.
Los técnicos sólo diseñan el planteamiento táctico y estimulan la mejor actuación de sus muchachos. De manera que pedirle entrega a José Hernández en el terreno es un absurdo. Hay en la nómina del cuadro de la casa jugadores que necesariamente deben convertirse en líderes del equipo. Por citar alguno, creo que al natural liderazgo de Juan García hay que añadirle el de Nicolás Massia como un jugador curtido en nuestro fútbol, que ya jugó en épocas pasadas con el conjunto, y que además, por sus funciones en el rectángulo debe llevar la manija de los partidos. Cuando entró el uruguayo a sustituir a Jhonny González, creímos que el equipo ganaría en ofensiva y que se le vendría el mundo encima al equipo que dirige Carlos Hernández. Pues esto no sucedió, Es verdad que la marca que le colocaron al número 20 de Mineros fue pegajosa, pero también es verdad que no hubo respuesta a eso.
INFANTIL.- Por último, es necesario señalar la actitud infantil que asumió José Javier Caraballo al dejarse expulsar por el principal Mayker Gómez. Un jugador debe ir creciendo paulatinamente con el rodaje que le dan los años dentro de un campo de fútbol. Parece que el tiempo ha pasado en balde en este buen jugador minerista. Dejar al equipo indefenso numéricamente y responder de la forma que lo hizo ante una marca hostigante de un rival, es sencillamente necio.
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